Este fin de semana se estrenó en México Django sin cadenas del director Quentin Tarantino, lo que nos liga
a Enrico Morricone, la Nueva Orleans del s. XIX, el rascismo, la
esclavitud, Wagner y el Sigfried negro. En vez de realizar un disertación sobre
la música y la leyenda alemana mejor se los dejo a los expertos y vean la película, lean el libro o escuchen la tetralogía wagneriana.
Mientras el chismógrafo se preocupan por quién ocupará el cargo de
director titular de la Berliner Philamoniker en 2018, nadie se preocupa por el
nuevo titular de la Orquesta Sinfónica Nacional.
“Cuando era
joven, me adentré en la idea populista de escribir para el público,” alguna vez
le explicó a un entrevistador que le preguntó porqué había elegido escribir una
música tan difícil. “Yo aprendí que al público no le importaba. Así que decidí
escribir para mí mismo. Desde entonces, la gente se empezó a interesar”
El compositor
Elliot Carter pasó a mejor vida hace algunos días al igual que su colega Hans
Werner Henze. Ambos siempre fueron fieles a ellos mismos, y habilitaron territorios
que los músicos daban por perdidos. El padre de la modulación métrica y el
bastión del neo-romanticismo, que sus Dioses los tengan con ellos, y sus música
con nosotros:
“Desde que se introdujo el piano en todas las casas donde
existe un interés por la música la guitarra a gradualmente desaparecido,
excepto en España e Italia. Algunos virtuosos han cultivado y siguen cultivándolo
como un instrumento solista; ellos son capaces de crear los más placenteros y
originales efectos en ella. Por otro lado los compositores nunca emplean a la
guitarra ni en la iglesia ni en el teatro ni en la sala de conciertos. Su
sonido débil, que impide su combinación con otros instrumentos, o con algunas
voces cantantes de sonoridad normal, es sin duda la causa de esto. Su melancólico,
carácter de ensueño debe sin embargo ser usado con mayor frecuencia. Su encanto
es innegable, y no es imposible escribir para ella yu poner esto en
manifiesto. La guitarra – en contraste con otros instrumentos – pierde cuando
es reforzada en número. El sonido de 12 guitarras tocando al unísono escasi ridículo.”
Hector Berlioz y Richard Strauss, Treatise on instrumentation, New York: Dover, 1991, p. 147.
Las palabras de Berlioz dan cuenta de lo poco que se exploró
a la guitarra en la música de cámara, y a la vez alarman porque aunque existe
ya una gran variedad de obras que van desde Leo Brouwer, Roland Dyens, George
Crumb, Mario Davidovsky, Hans Werner Henze hasta Pierre Boulez, que ponen a
dialogar a la guitarra con dotaciones instrumentales más amplias y bien
logradas, éstas son tocadas de manera ocasional, o en el peor de los casos ni
siquiera conocidas.
Es bien sabido que se ha apostado por ese sonido de 12
guitarras: su más grande experimento la muy criticada Orquesta de Guitarras. Aunque
se pueden lograr sonoridades de carácter de ensueño y una amplia gama de
efectos placenteros y originales en ésta, se cae en lo casi ridículo al no ir más allá de las 12 guitarras tocando al unísono. Su próxima vícitma: el dúo y el cuarteto de guitarras.
Es lamentable que no se apueste por la música nueva, la
diferente y la original:
“La Escuela Municipal de Danza, donde imparte clases el
grupo Delfos, se ubica en el centro de la ciudad, al lado del teatro Ángela
Peralta, frente a la plaza Machado. Los recibió Claudia Lavista, su impulsora
más importante. Mendieta la encontró atractiva pero no hizo comentarios.”
Élmer Mendoza, Balas
de plata, México: Tusquets Editores, 2008, p. 94.
*Sin tomar en cuenta la calidad artística de ésta compañía de
danza contemporánea, es un mérito hacer arte en México por 30 años y seguir
adelante.